Hace tres meses sufrí una pérdida importante. Un familiar muy cercano falleció y el palo ha sido tan tremendo que aún me estoy recuperando. Me va a costar mucho tiempo, lo sé, y mucho más querer hablar públicamente de ello, pero hay una parte de todo el asunto que sí me apetecía comentar.
Desde ese día, la frase que todo el mundo ha repetido más, aparte de "lo siento" es la que encabeza este post. Mucha gente lo dice de corazón y sin malicia pero, ¿cuántos están realmente dispuestos a cumplirlo? ¿Cuántas personas estarían dispuestas a aguantar mis lágrimas y ofrecerme un consuelo real? Creo que menos de la mitad de las que lo dicen.
Ahora mismo estoy pasando un mal momento con algunas personas del trabajo. Personas que yo creía que eran amigas además de compañeras y ha resultado que no, y además no creo que alberguen mucha bondad dentro de ellas. Esas personas, hace tres meses, pronunciaron esa misma frase, ¿y dónde queda ahora? ¿Dónde quedan esas palabras? Se las lleva el viento, os lo digo yo.
Yo nunca digo ese tipo de frases si no las siento de verdad. Jamás pido perdón si no es verdad. Nunca digo "tenemos que quedar" o "a ver si nos vemos" si realmente no me apetece. En ese sentido soy más directa que la mayoría.
También detesto a la gente que pregunta "qué tal estás", como si no fuera evidente. Esa frase, en un buen día, duele. En uno malo, hace que me derrumbe. Entiendo que la gente es cotilla, pero hay veces que uno se tiene que guardar dentro su afán de saber, y mirar primero por el bienestar de los demás.
Y lo peor de todo es que ahora, en el trabajo, me toca llevar máscara. Fingir que todo está bien, que no me importa que esas personas que tanto apoyo me dieron ahora ni me dirijan la palabra. Pero no estoy dispuesta a dejar un trabajo que me gusta y con el que estoy satisfecha por cuatro idiotas que no tienen otra cosa mejor que hacer que amargarme la existencia. Y aunque me va a costar, empezaré tragándome las lágrimas por esos cerdos que no me merecen y terminaré por no derramarlas.

6 comentarios:
Sé de lo que hablas, así que te repito lo dicho por mi parte, aunque te aviso, por si antes no lo hice, que el tiempo que ha hecho un poco "tio" con mis amistades. Y entre otras razones, por una similar a lo que comentas.
En el trabajo pasas muchas horas y a veces es fácil confundir lo que allí sientes con amistad. Yo hace mucho (pero mucho) aprendí que la amistad es algo más complicado en las mujeres (en serio, en los hombres es más sencillo), por lo que tardé muchísimo en considerar a algunas de las personas con las que trabajé durante años "amigos" y, aun siendo tanto hombres como mujeres (aunque, sinceramente, son más de los primeros), creo que todos ellos son "amigos", no "amigas". Esto supone que de la mayoría no puedo esperar algunas cosas que, por ejemplo, tú echas de menos en la gente de tu trabajo ahora, pero a cambio no me llevo sorpresas y sé que si pueden me echarán una mano en cosas más tangibles.
Pero algo me dice que la mayoría de la gente con la que trabajas son mujeres y, por lo que he visto, eso puede hacer que se tenga un ambiente maravilloso o un desastre de proporciones épicas.
¡Buena suerte y ánimo! Estoy segura de que la mayor parte del tiempo no necesitas realmente hablar con ellas (aunque entiendo que ahora te duela, he pasado por eso), así que, quedate con lo bueno y olvida que alguna vez creíste que podían ser amigas, son compañeras de trabajo y punto.
Odio también esas preguntas de cortesía. Comparto tu opinión, si no sientes las palabras, ¿por qué las dices?
Sólo cuando atraviesas un mal momento es cuando te das cuenta de la verdadera amistad. Conocidos hay muchos, pero amigos de verdad... Creo que si los cuentas con una mano, sobran dedos... Una pena, pero es que es así.
Bueno, guapa, espero que poco a poco esos ánimos vayan arriba y los problemas desapareciendo.
Besotes!!!
Ya sabes lo que opino de la gente así, por mi como si se mueren. En mi trabajo también he tenido que aguantar cosas parecidas, pero como ya tengo experiencia, paso. Tú a lo tuyo, reina del chick-lit, y vive la experiencia como si fuera una novela de la Keyes y tú una Walsh, o como si fueras Becky y ella la bruja piernas largas con su séquito. Al final piensa que tú vives tu vida tranquilamente, tienes gente a tu alrededor que te quiere (y mucho y mucha gente), y que dedicas tus energías a cosas positivas como a llevar dos blogs y a aplazar un trabajo de fin de máster (jejeje). Y esas personas, desde que se levantan hasta que se acuestan dedican una cantidad ingente de energía a maldecir y a intentar amargar la existencia a los demás. Eso no es bueno ni para el karma ni para la vida cotidiana. Además de que no disfrutan de la vida ni la mitad de lo que deberían.
Ya sabes que yo algunas veces soy muy mística, y creo firmemente que todo ese mal les vuelve multiplicado.
Tú pasa, sonríe aunque no te apetezca ni se merezcan tu sonrisa, porque no hay mejor desprecio que no hacer aprecio (y sé positivamente que les jode que vayas tan feliz cuando intentan joderte la vida) Y sí, digo tacos, soy así, hay que quererme...
Kasumi: Es una pena no poder tener amistad con los compañeros de trabajo, aunque sea una "amistad" a medias, que era realmente lo que yo tenía, pero bueno, tampoco me parece indispensable, simplemente es difícil pasar de "te cuento detalles de mi vida sexual" a "ni siquiera te saludo". Y sí, aquí casi todo son mujeres: mi jefa y cuatro secretarias contra dos conserjes y un informático. Hay profes y tal, pero no los vemos todos los días. Me hace gracia tu distinción de la amistad en función de si son "amigos" o "amigas", pero sí que es verdad que los chicos son más simples para eso... A partir de ahora creo que me voy a volver como tú. ¡Besines!
Margari: El problema es que las dices, quedan bien y después... ¿qué? ¿Qué pasa si yo digo "mira, pues necesito hablar", va a estar ahí esa persona? No lo creo, la verdad, pero bueno... es tan fácil soltar frases de cortesía... Y sí, ya estoy remontando, gracias guapa! ¡Un abrazo!
Pi: Bliff dice que la bipo no es lo bastante guapa para ser una mala de chick-lit, jajajajjaja!!! Pero sí, totalmente de acuerdo con tu comentario, me veo como una de las hermanas Walsh, o una prota de chick-lit, imperfecta física (y emocional)mente pero con un gran corazón... y a ella... en fin, seguro que la devora el mal karma. Personalmente, paso de andar a malas, si no quiere hablarme, que no me hable, me da igual... y sonrisas pocas, porque ya apenas me ven el pelo, sólo un par de personas que no me "repudian"... XDDD Al final me haré famosa escribiendo lo que tú ya sabes y la bruja de la bipo se morderá hasta los codos porque contaré sus intimidades, jajajaja!!! Ay, no me recuerdes el Trabajo Fin de Máster... la leche lo que está dando por saco... ¡Besines!
Yo creo que las frases de cortesía son útiles socialmente...¿qué vas a decirle a alguien a quien tienes que ver, aunque no sea tu persona favorita?, pero que donde se distingue a la gente es en los hechos. Trato de no abusar, como tú, aunque reconozco que a veces es indispensable. Y hemos estado juntas delante de alguien que no era nuestra persona favorita y conseguimos no decirle que ya quedaríamos :D. La prueba: llamas a alguien, dices que le necesitas, y va (salvo fuerza mayor, se entiende). La gente mala...toma notas para tu próxima novela. No hay nada como la experiencia personal para escribir buena ficción...
A mí es que no me salen este tipo de frases, Sisa, no sé por qué. Igual que cuando alguien me pregunta qué tal estoy (típica pregunta en plan "¿qué tal?") que tampoco me sale devolverla... pensarán que soy una rancia pero es que realmente me da igual xDD
Pues sobre lo que comentas en las últimas líneas... hay algo ahí en mente, pero me he probidido pensar en ello hasta terminar el TFM
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