lunes, 18 de junio de 2012

Esperando un resplandor

   Ojalá fuera tan fácil echar de nuestras vidas a todas esas malas influencias. Esas malas personas que nos tratan mal por puro placer, que disfrutan haciéndonos sufrir y que no hacen otra cosa que ponernos la zancadilla emocional una y otra vez. Pero a veces no basta con dejar de hablar, con evitar a esa mala persona. A veces tienes que verla a diario, y, por desgracia, es demasiado habitual no poder dejar de lado a esa gente. 

   Creo profundamente en el karma, así que espero que a todos esos malvados, retorcidos y desquiciantes hijos de puta seres humanos, les llegue el día en el que paguen por todas esas malignidades que llevan a cabo. 

   Mientras, yo, ensayo para llevar máscara, para responder a desplantes con sonrisas y para hacerme fuerte contra el enemigo. 


4 comentarios:

Margari dijo...

Pues sí, ojalá fuera fácil...
Besotes!!!

Crazy Cat Nunu dijo...

Ay, qué lástima que la vida no sea un poco más sencilla, Margari.

Sisa dijo...

Que les den...Hay mucha gente por la que no vale la pena preocuparse. No sé si habrá karma o no (tengo serias dudas), pero desde luego, la gente que se porta mal con otras personas conscientemente no puede ser feliz, y probablemente acabarán quedándose solos...

Crazy Cat Nunu dijo...

Pues yo creo que sí que hay karma, Sisa, aunque sea por lo que dices que la gente así no puede ser feliz, o que están tan preocupados por cosas negativas que no disfrutan de su vida. Sea lo que sea, yo ya paso, he conseguido aislarme de ellos, y eso es bueeeeeeeeno!