jueves, 26 de septiembre de 2013

Buenos propósitos... cumplidos

   Hace 7 largos años yo era una persona completamente diferente. Aún quedan coletazos de aquella chiquilla, pero nada comparable a lo que fue su apogeo. Esas navidades, con 20 años, decidí plantarme y cambiar. Me lo propuse como algo que hacer de cara al año siguiente... y debo decir, muy orgullosa, que obtuve resultados. Recientemente he recordado el texto original, en el que divagaba sobre este tema, y me ha hecho pensar mucho. Ya lo venía pensando hacía tiempo, que no me reconozco en esa chica, pero este texto, me lo confirma. Y es que, de vez en cuando, cumplo los propósitos de año nuevo... 


         Termina otro año y vuelvo a llenar la lista de buenos propósitos. Ya dejé de fumar, así que uno menos. Pero aquella lista se me antoja eterna, siempre librando una batalla entre 3 personas: la que soy, la que debería ser y la que quiero ser.
No me doy cuenta de que estoy a un paso de conseguir una fusión perfecta, de ser completa. Me da tanto miedo que retrocedo, me quedo atrás, paralizada. Nunca seré perfecta. Nunca seré adorada, pero seré – y soy – querida y amada. Debería ser más importante eso que ser subida a un pedestal para que todos puedan verme. Ya estuve en uno así, el “antipedestal”, todos podían verme y todos podían apedrearme.
La peor época de mi vida. Y sé que mientras no lo supere, no seré la persona que quiero – y debería – ser.
         Después de tantos años debería ser fácil, pero es tan duro como entonces. Creo haber cambiado, pero me doy cuenta de que no hago más que montar un teatro de títeres para mí misma.
         ¿Y qué no ser perfecta? Ni ahora ni entonces, no lo quiero. No quiero que me miren, quiero que me escuchen. Creo tener cosas importantes que decir. Creo que mis palabras podrían llegar a ser grandiosas, repetidas por las generaciones venideras, pero he sido tan humillada que, por no arriesgar, prefiero esconder la cabeza en el cubo de arena y callar.
         Digo basta. Llegó la hora de cambiar. Pero de cambiar DE VERDAD. Y cueste lo que cueste. Quiero poder llegar hasta el final, no dejar todo a medias por miedo. Me resulta gracioso: dejar algo a medias por miedo a fracasar si llegas hasta el final. Peor aún: terror a ser mediocre. ¿Y si lo doy todo y realmente no tengo talento? Mejor soñar con lo que pudo haber sido... Pero eso va a pasar a la historia, no a una historia digna de ser recordada, pero sí quedará atrás.
Quiero dar lo mejor de mí. En todo. Basta de atormentarse por fantasmas del pasado. Basta de llorar por heridas del ayer. De un ayer bastante lejano, cabría decir. La herida nunca cicatriza si no dejas de abrirla.
         Nuevo año, nueva vida. Cambio interior, quizá a muy largo plazo sin repercusiones inmediatas, pero cambio al fin.
Dejar de lamentar las cosas que no pudieron ser y alegrarse por las que podrían – o podrán – ocurrir.
Vivir cada segundo como un regalo y no como un castigo.
         Si no sonríes, nunca admirarán el calor de tu sonrisa. Es una perogrullada, pero es cierto. Y la verdad quizá sea lo único que importa, lo único que permanece. Porque hasta el mentiroso olvida sus mentiras, pero nunca olvidas (no del todo) aquello que ocurrió.
         Resumiendo: mi único buen propósito de este año es conseguir ser yo misma, que no es poco.
Lo demás, queda a un lado, me niego a hacerme el “buen propósito” de adelgazar, encontrar novio o alguna grandilocuencia parecida, porque no lo veo oportuno.
Primero tengo que reconciliarme conmigo misma y luego con el resto del mundo. Ojalá fuera fácil.
Sería estupendo despertar sintiéndome distinta. Pero me temo que no es posible. Pero sí a largo plazo, con esfuerzo y dedicación.
         Basta de dar explicaciones cuando nadie las necesita.
Yo soy yo, no puedo ser otra, lo he intentado, pero no es posible. Quiero ser yo. Quiero ser libre – emocionalmente – y quiero ver lo que los demás ven en mí.
         Porque un grupo de personas mediocres me despreciaran no tienen porqué despreciarme las que de verdad importan, ¿no? Además, muchos de los encantos de las personas residen en sus defectos.
         Hora de cambiar. Hora de vivir.
 
                                                                                     25/12/06



2 comentarios:

Margari dijo...

No mucha gente puede presumir de cumplir sus propósitos. Me alegra que lo consiguieras y que te encuentres tan bien.
Besotes!!!

Crazy Cat Nunu dijo...

Gracias, Margari, aunque aún me queda mucho camino por recorrer, pero bueno... ;)