Vi este vídeo el otro día y me encantó. Sobre todo porque mi vida es así, me baso en la filosofía de los pequeños gestos, algo que no cuesta nada pero puede significar mucho para la otra persona. Ayudo a la gente que va con carritos de bebé a subirlos o bajarlos en las escaleras del metro (o al autobús), cedo mi asiento a alguien que lo necesita más, corro detrás de alguien para devolverle algo que se le ha caído... y sobre todo, saludo, digo por favor y doy las gracias. Esto último puede parecer una tontería, pero trabajando cara al público os aseguro que se agradece. Eso, y las sonrisas, claro, que muy mal tengo que tener el día para que no esté sonriendo a todo el mundo.
Creo que los pequeños gestos mueven el mundo.
3 comentarios:
Tienes toda la razón. Unos pequeños gestos que no cuestan nada hacer y que nos dan una alegría tremenda.
Besotes!!!!
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Los pequeños gestos son los que marcan la diferencia, y no cuesta nada ser educados, sonreír y tratar a los demás con amabilidad.
Pues nada, ¡a sonreír a la vida!
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